23 de enero de 2008

CAMBIOS

Cuando en tu puesto de trabajo te plantean un cambio de puesto (o ascenso, llamadlo como queráis), un mundo de esperanzas, de expectativas se abre ante tí. Pero eso sólo es al principio.
Más tarde, si tienes suerte, te forman para ese nuevo puesto y te sientes omo un lastre para el resto de compañeros que, con paciencia, te tienen que explicar cómo funciona esto y aquello.
y lo peor está por venir, porque, conforme se va acercando el momento de asumir la nueva responsabilidad, las dudas y los nervios te envuelven: ¿sabré hacerlo bien? ¿ Y si no valgo? ¿y si no me gusta? ¿y si..?¿y si...?
Esta es la radiografía de cómo me siento hoy.

4 comentarios:

^u.u^ dijo...

cuando empecé a trabajar me daba miedo lo que dices, sentirme inútil o lastre o pardilla.
Años después, tras comprobar la cantidad de gente que en su trabajo no tiene ni idea de lo que está haciendo ni para qué.. me preocupa menos, la verdad.

Anónimo dijo...

Hola guapa. Seguro que lo haces bien, ya verás.
Soy Estefanía (amiga de Mónica). Animo y un saludín desde este lado del Ebro.

flamenca dijo...

andaaaaaa... no te preocupes ni un poco... si no, te traeremos para ser jefa en nuestra "profesional" empresa, que seguro que no tienes de qué preocuparte por ser un posible lastre para tus compis... ¡porque el lastre lo serán ellos y verás que no les importa lo más mínimo!!

Anónimo dijo...

Al final todo el mundo "sabe" trabajar. unos mejor que otro. pero tú no te preocupes, el tener ya esa inquietud indica que trabajas bien.